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Grietas en el pezón: cómo curarlas sin dejar de lactar
Grietas en el pezón lactancia: cómo curarlas sin dejar de lactar
Si estás leyendo esto con el pecho dolorido, respirando profundo antes de cada toma y sintiendo que la lactancia se está convirtiendo en una pesadilla, quiero que sepas que te entiendo perfectamente. He acompañado a cientos de mamás en esta misma situación y te digo algo con total certeza: las grietas en el pezón tienen solución, y en la mayoría de los casos no es necesario suspender la lactancia para sanar.
Soy Liliana Cucaita Vásquez, IBCLC (Consultora Internacional Certificada en Lactancia Materna) y fundadora de LiliLacta. Desde mi consulta en Colombia y de manera virtual, acompaño a familias en todo el proceso de la lactancia, incluyendo esos momentos difíciles donde el dolor parece insoportable. Hoy quiero compartirte todo lo que sé sobre las grietas, por qué aparecen, cómo tratarlas y qué puedes hacer desde hoy mismo para empezar a sanar.
“Las grietas en el pezón no son un precio que debas pagar por amamantar. Son una señal de que algo necesita ajustarse, y con el apoyo correcto, todo puede mejorar.”
¿Qué son exactamente las grietas en el pezón y por qué duelen tanto?
Las grietas, también llamadas fisuras del pezón, son pequeñas heridas o erosiones que se forman en la piel del pezón y la aréola. Pueden ir desde una leve sensibilidad y enrojecimiento hasta cortes profundos que sangran, costras y un dolor intenso que se irradia por todo el pecho durante e incluso después de la toma.
El dolor es tan intenso por varias razones: la zona del pezón tiene una alta concentración de terminaciones nerviosas, la humedad constante de la saliva del bebé y la leche dificulta la cicatrización normal, y cada succión aplica presión directamente sobre la herida abierta. Es un círculo que, sin intervención, puede volverse agotador.
Lo más importante que quiero que entiendas desde el principio es que las grietas no aparecen porque la lactancia sea dolorosa por naturaleza. Aparecen porque algo en el proceso no está funcionando como debería, y encontrar ese “algo” es el primer paso para resolverlas.
¿Cuándo el dolor es normal y cuándo no?
Existe una sensibilidad inicial en los primeros días postparto que es completamente normal. Cuando los pezones aún no están acostumbrados a la succión, puede haber cierta molestia al inicio de las tomas, especialmente en los primeros segundos. Esa sensación, si no es severa y desaparece rápidamente, no debe alarmarte.
Lo que ya no es normal es un dolor que dura toda la toma, que aumenta con el tiempo, que te hace llorar o contener la respiración, que deja el pezón con heridas visibles, sangrado o costras, o que persiste entre tomas. Ese tipo de dolor siempre tiene una causa tratable.
⚠️ Si el dolor es severo desde el primer día de lactancia y los pezones presentan heridas profundas, sangrado abundante o señales de infección (enrojecimiento intenso, pus, fiebre), busca apoyo profesional con urgencia. Una consultora IBCLC puede evaluarte incluso de forma virtual para ayudarte a actuar rápido.
Las causas más frecuentes de fisuras en el pezón durante la lactancia
Antes de hablar del grietas pezón tratamiento, necesitamos entender de dónde vienen. En mi experiencia acompañando mamás, hay varias causas que se repiten constantemente, y la buena noticia es que la mayoría son corregibles.
El agarre incorrecto: la causa número uno
El agarre es, con diferencia, la causa más frecuente de grietas. Cuando el bebé no toma suficiente pecho en la boca —solo el pezón o muy poca aréola— el pezón queda comprimido entre el paladar duro y la lengua, sufriendo un roce y una presión para los que no fue diseñado. Esto genera heridas de forma repetida con cada toma.
Un buen agarre implica que el bebé abre la boca bien grande, toma pezón y bastante aréola, sus labios quedan evertidos (hacia afuera, como un pez), sus mejillas están redondas y no hundidas, y la nariz y el mentón tocan el pecho. Si esto no está pasando, el agarre necesita ajustarse.
“Mejorar el agarre es la intervención más poderosa y más rápida para reducir el dolor y permitir que las grietas comiencen a sanar.”
La posición durante la toma
La posición influye directamente en cómo el bebé agarra el pecho. Ciertas posiciones favorecen un buen agarre, mientras que otras lo dificultan. Lactar recostada, en posición de cuna invertida o en posición biológica (reclinada) suele ayudar mucho cuando hay grietas, porque aprovecha la gravedad y permite al bebé abrir más la boca.
Anquiloglosia o frenillo lingual corto
El frenillo lingual corto o anquiloglosia es una causa muy subestimada de grietas. Cuando la lengua del bebé tiene movilidad reducida, no puede envolver el pecho correctamente y termina comprimiendo el pezón de una manera que genera mucho daño. Si has intentado mejorar el agarre y el dolor persiste, vale la pena que un profesional evalúe el frenillo de tu bebé.
Extracción incorrecta de la leche
Las grietas no solo aparecen por la succión del bebé. El uso incorrecto de pezoneras, extractores con talla equivocada o mal ajustados, o una succión inadecuada del sacaleches también pueden causar o agravar las fisuras. Revisar el equipo que usas es parte del diagnóstico.
Hongos y otras infecciones
Una candidiasis (infección por hongos Candida) puede provocar un dolor ardiente en el pezón que muchas veces se confunde con grietas por mal agarre. El dolor suele describirse como un ardor, picazón o sensación de agujas, y puede aparecer incluso cuando el agarre parece correcto. En este caso se necesita tratamiento específico con antifúngicos.
Cómo curar las grietas en el pezón sin dejar de lactar
Esta es la parte que más me preguntan: ¿tengo que dejar de dar el pecho para que sane? En la mayoría de los casos, la respuesta es no. De hecho, mantener la lactancia mientras tratamos la causa del problema suele ser parte de la solución, siempre que se hagan los ajustes necesarios.
Paso 1: Identifica y corrige la causa
De nada sirve aplicar cremas y remedios si la causa que está generando las grietas sigue activa. Antes de cualquier tratamiento local, necesitas trabajar en el agarre, la posición y descartar otras causas como frenillo o infecciones. Si no puedes identificar el problema sola, busca apoyo profesional cuanto antes.
💡 Tip: Graba un video de una toma completa, desde el inicio del agarre hasta que el bebé suelte el pecho. Una consultora IBCLC puede hacer una evaluación a distancia viendo ese video y orientarte sin que tengas que salir de casa.
Paso 2: Aplica leche materna sobre las grietas
La leche materna tiene propiedades antibacterianas, antiinflamatorias y cicatrizantes naturales. Después de cada toma, extrae unas gotas, aplícalas sobre el pezón y deja que sequen al aire libre durante unos minutos antes de cubrir el pecho. Este es el primer recurso que siempre recomiendo porque es seguro, gratuito y efectivo en grietas leves a moderadas.
Paso 3: Usa lanolina purificada o cremas específicas
Para las grietas moderadas, la lanolina purificada (sin aditivos ni perfumes) es una excelente opción. Forma una barrera protectora sobre la piel, retiene la humedad y favorece la cicatrización en ambiente húmedo. Se aplica en capa delgada después de limpiar suavemente el pezón y no es necesario retirarla antes de la siguiente toma.
También existen cremas con mupirocina al 2% que un médico puede formular si hay riesgo de infección bacteriana secundaria. En ese caso, sí es importante retirarla antes de la toma con un paño limpio húmedo. Nunca apliques cremas con lidocaína u otros anestésicos potentes en el pezón durante la lactancia sin consultar primero a un profesional.
⚠️ Evita el uso de alcohol, agua oxigenada, yodo o jabón directamente sobre las grietas. Estas sustancias resecan la piel, dañan el tejido en reparación y pueden irritar más la herida. El pezón no necesita desinfectarse con estos productos; la leche materna y el agua limpia son suficientes.
Paso 4: Protege el pezón entre tomas
El contacto del pezón lastimado con la tela del sostén o la ropa puede ser doloroso y retrasar la cicatrización. Los protectores de pezón de silicona (también llamados conchas o escudos protectores, diferentes a las pezoneras de lactancia) crean un espacio de aire alrededor del pezón y evitan la fricción. Son útiles entre tomas, no durante ellas.
También puedes usar apósitos de hidrogel diseñados específicamente para pezones. Estos crean un ambiente húmedo que acelera la cicatrización, calman el dolor casi de inmediato y son especialmente útiles cuando las grietas son profundas o muy dolorosas. Se guardan en la nevera y el efecto frío es aún más reconfortante.
💡 Tip: Si usas apósitos de hidrogel, cámbialos después de cada toma, lávalos con agua fría y sécalos sin frotar. Si presentan signos de deterioro o cambio de color, deséchalos. Úsalos máximo 24-48 horas continuos para evitar macerar la piel.
Paso 5: Considera cambiar el orden de las tomas
Si una grieta es significativamente más dolorosa que la otra, empieza las tomas por el pecho menos afectado. El bebé llega con más hambre al primer pecho y suca con más fuerza; al llegar al segundo ya está más tranquilo y la succión es más suave. Este pequeño ajuste puede marcar una diferencia enorme en el dolor que sientes.
Paso 6: Maneja el dolor de forma segura
El dolor severo puede activar el reflejo de eyección inhibido, es decir, puede hacer que la leche no baje bien precisamente porque tu cuerpo está en tensión. Manejar el dolor es parte del tratamiento. El ibuprofeno o el acetaminofén son compatibles con la lactancia y pueden tomarse según indicación médica antes de las tomas más dolorosas.
“Cuidarte a ti misma no es un lujo, es una necesidad. Una mamá con dolor controlado puede dar el pecho mejor y sanar más rápido.”
¿Cuándo considerar el uso de pezoneras de silicona?
Las pezoneras son un tema delicado y polarizado. Quiero ser honesta contigo: no son la primera línea de tratamiento para las grietas, y usadas sin orientación pueden generar otros problemas como reducción de producción de leche o dificultades para volver a lactar sin ellas. Sin embargo, hay situaciones donde, bajo supervisión profesional, pueden ser una herramienta valiosa de transición.
Si las grietas son tan profundas que cada toma es insoportable, si el dolor está causando que se saltara tomas o se ofrezca fórmula por agotamiento, una pezonera bien ajustada puede ser el puente que permita mantener la lactancia mientras se trabaja en la causa del problema. Siempre bajo el acompañamiento de una consultora IBCLC que pueda hacer seguimiento cercano.
⚠️ Si usas pezonera, asegúrate de que la talla sea correcta (el pezón no debe rozar los bordes), que el bebé tenga un buen agarre sobre ella, y que el vaciado del pecho sea efectivo. Pesa al bebé regularmente para confirmar que está recibiendo suficiente leche.
Alimentación y cuidado general de la mamá con grietas
El cuerpo de una mamá en lactancia tiene una demanda nutricional altísima, y cuando además está sanando heridas, esa demanda aumenta. Asegúrate de estar tomando suficiente agua a lo largo del día, comiendo con regularidad incluso si la vida con un recién nacido lo dificulta, e incluyendo proteínas, vitaminas y grasas saludables en tu alimentación.
El estrés y el agotamiento también afectan la cicatrización y el reflejo de bajada de leche. Sé que pedir ayuda es difícil, pero si tienes a alguien de confianza que pueda acompañarte en los primeros días, no dudes en pedirlo. Descansar, aunque sea en pequeños momentos, importa.
La importancia del apoyo emocional
Nadie te habló de que esto podría ser tan difícil, ¿verdad? Muchas mamás llegan a mí llorando, sintiéndose fracasadas, preguntándose si están haciendo daño a sus bebés o si están exagerando el dolor. Quiero decirte algo muy claro: no estás exagerando, no estás fracasando, y el hecho de que estés buscando información y soluciones habla de lo comprometida que estás.
Las grietas son una crisis de lactancia, y como toda crisis, necesita atención y apoyo, no minimización. Habla con tu pareja, con tu mamá, con amigas que hayan lactado, con un grupo de apoyo. Y si el apoyo que necesitas es profesional, búscalo sin culpa.
“Pedir ayuda durante la lactancia no es señal de debilidad. Es la decisión más inteligente y amorosa que puedes tomar por ti y por tu bebé.”
Señales de que las grietas están mejorando
Una vez que corriges la causa y aplicas el tratamiento adecuado, la mejoría suele verse en pocos días. Las señales de que vas por buen camino son: el dolor al inicio de la toma empieza a disminuir en intensidad o duración, las heridas visibles comienzan a cerrarse y ya no sangran, la piel del pezón se ve más saludable y menos inflamada, y puedes completar las tomas sin ese nivel de tensión que tenías antes.
No esperes una recuperación instantánea; la piel del pezón necesita tiempo para regenerarse. Pero con los cambios correctos, muchas mamás reportan una mejoría significativa en 3 a 5 días, y una cicatrización bastante completa en una a dos semanas.
💡 Tip: Lleva un diario rápido de las tomas: nota el nivel de dolor del 1 al 10 en cada sesión. Esto te ayuda a ver la evolución de forma objetiva y a no desanimarte en los momentos difíciles. También es información valiosa si consultas con un profesional.
Cuándo las grietas en el pezón requieren atención médica urgente
Hay situaciones que van más allá del manejo en casa y que necesitan atención médica o de una consultora IBCLC con urgencia. No esperes más si ves pus o secreción de mal olor en la grieta, si el pecho entero se siente caliente, rojo y duro (puede ser una mastitis), si tienes fiebre de más de 38 grados, si el dolor aumenta en lugar de mejorar después de varios días de tratamiento, o si el bebé pierde peso o no está haciendo suficientes pañales mojados.
La mastitis es una complicación que puede surgir cuando las grietas permiten la entrada de bacterias al tejido del pecho. Se trata con antibióticos y, en la mayoría de los casos, la recomendación es continuar amamantando porque el vaciado del pecho es parte del tratamiento. Pero necesita atención médica rápida.
⚠️ Si sospechas mastitis (fiebre, pecho rojo, caliente y doloroso), consulta a tu médico ese mismo día. No esperes a ver si mejora sola. Una mastitis no tratada puede evolucionar hacia un absceso que requiere drenaje quirúrgico.
Prevenir las grietas: lo que puedes hacer antes y durante la lactancia
Si estás embarazada y lees esto, qué buena noticia: puedes prepararte. Y si ya tienes grietas, esta sección te sirve para evitar que vuelvan a aparecer una vez que sanen.
Preparación durante el embarazo
Contrario a lo que se creía antes, masajear o endurecer los pezones durante el embarazo no previene las grietas y puede incluso estimular contracciones. Lo que sí ayuda es informarte sobre lactancia, conocer cómo luce un buen agarre antes de que llegue el bebé, y tener identificado a un profesional IBCLC al que puedas acudir si surge algún problema.
En las primeras horas postparto
El contacto piel a piel inmediato tras el parto y el inicio de la lactancia en la primera hora de vida favorecen un buen comienzo. Pide apoyo en la clínica o el hospital si el agarre no se da de manera fácil. Esas primeras tomas marcan una diferencia importante en cómo avanza todo lo demás.
Durante toda la lactancia
Revisa regularmente el agarre, especialmente cuando el bebé crece y cambia su manera de succionar. Cuida tu piel aplicando unas gotas de leche materna después de las tomas. Evita los sujetadores o ropa muy apretada. Y ante cualquier señal de dolor que persista más de unos pocos días, actúa rápido en lugar de aguantar esperando que pase solo.
“La lactancia no tiene que ser perfecta para ser hermosa. Pero tampoco tiene que doler para ser real. Mereces disfrutarla.”
Mi mensaje final para ti
Si llegaste hasta aquí, probablemente estás pasando por uno de esos momentos en que la lactancia que imaginabas y la lactancia que estás viviendo no se parecen en nada. Te entiendo. He estado del otro lado de la pantalla y del otro lado de la consulta con muchas mamás que se sentían exactamente así, y la gran mayoría pudo superar las grietas, continuar su lactancia y, con tiempo, hasta disfrutarla.
Las grietas en el pezón tienen tratamiento, tienen solución, y no tienes que elegir entre sanar y seguir dando el pecho. Lo que sí necesitas es la orientación correcta, la paciencia de los días que tarda en sanar la piel, y el apoyo de alguien que realmente entienda de lactancia.
Si sientes que necesitas ese acompañamiento personalizado, que alguien evalúe tu caso específico y te ayude a crear un plan de acción concreto, estoy aquí. Puedes escribirme por WhatsApp, contarme lo que estás viviendo, y lo resolvemos juntas.
¿Tienes dudas sobre tu lactancia? Escríbeme directamente y lo resolvemos juntas.

