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¿Qué es el calostro y por qué es el mejor regalo para tu recién nacido?
El calostro: la primera leche que tu cuerpo creó mucho antes de que nacieras tu bebé
Hola, soy Liliana Cucaita Vásquez, consultora de lactancia IBCLC y fundadora de LiliLacta. Llevo años acompañando a madres en todo su proceso de amamantamiento, y si hay algo que me emociona profundamente cada vez que lo explico, es el calostro. Ese líquido espeso, amarillo o anaranjado, que aparece en el pecho durante el embarazo y en los primeros días después del parto.
Muchas mamás me escriben preocupadas porque sienten que “no tienen leche”, o porque alguien en su familia les dijo que ese líquido tan pequeño en cantidad no es suficiente para alimentar a su bebé. Hoy quiero contarte, con toda la claridad y el cariño que me caracterizan, por qué eso no es verdad. Y por qué el calostro es, literalmente, el mejor regalo que puedes darle a tu recién nacido en sus primeras horas de vida.
¿Qué es el calostro exactamente?
El calostro es la primera leche que produce el cuerpo de una mujer gestante. Su producción comienza aproximadamente entre la semana 16 y 22 del embarazo, aunque muchas mamás no lo perciben hasta después del parto. Es un fluido vivo, concentrado, de color amarillo intenso o naranja dorado, y de textura espesa y viscosa.
Esa coloración característica no es casual: proviene de los betacarotenos y de la altísima concentración de componentes bioactivos que lo hacen tan especial. La naturaleza no deja nada al azar, y el color del calostro es una señal visible de toda la riqueza que contiene.
A diferencia de la leche madura que llega días después, el calostro se produce en volúmenes muy pequeños: entre 2 y 10 mililitros por toma en las primeras 24 horas. Pero ojo, ese volumen no es un error ni una limitación. Es exactamente lo que el estómago de un recién nacido puede recibir y aprovechar.
“El calostro no es ‘poca leche’. Es la leche perfecta, en la cantidad perfecta, para un recién nacido cuyo estómago tiene el tamaño de una canica.”
¿Cuánto tiempo dura el calostro?
El calostro es la leche predominante durante los primeros dos a cuatro días después del parto. Luego comienza a transicionarse hacia la leche de transición, que se mantiene aproximadamente hasta los diez o catorce días posparto, cuando finalmente se establece la leche madura.
Este proceso no ocurre de un momento a otro. Es gradual, y cada etapa tiene una función específica para el desarrollo del bebé. Por eso no tiene sentido apurar ese proceso ni suplementar sin una indicación clínica real.
Composición del calostro: ¿por qué es tan especial?
Cuando hablo de calostro con las familias que acompaño, me gusta explicar que más que un alimento, es un medicamento diseñado por la evolución. No lo digo de forma poética: lo digo porque así lo describe la literatura científica disponible.
El calostro tiene una composición radicalmente diferente a la leche madura. Es mucho más rico en proteínas, especialmente en inmunoglobulinas, y relativamente bajo en grasas y lactosa, lo que facilita su digestión por parte de un sistema gastrointestinal que acaba de llegar al mundo.
Inmunoglobulinas: el escudo inmune del recién nacido
La inmunoglobulina A secretora (IgAs) es uno de los componentes más estudiados y más importantes del calostro. Esta proteína actúa como una capa protectora sobre las mucosas del bebé, especialmente en el intestino y en las vías respiratorias, impidiendo que bacterias y virus patógenos se adhieran a los tejidos.
Un recién nacido tiene el sistema inmune inmaduro. No ha tenido tiempo de desarrollar sus propias defensas. El calostro llega justo a tiempo para cubrir ese vacío durante los primeros días de vida, cuando el bebé está expuesto por primera vez al mundo exterior lleno de microbios.
“La concentración de IgAs en el calostro es hasta 100 veces mayor que en la leche madura. Ningún sustituto comercial puede replicar esta protección.” — Academia Americana de Pediatría
Lactoferrina y factores antimicrobianos
Además de las inmunoglobulinas, el calostro contiene lactoferrina en concentraciones muy elevadas. Esta proteína tiene propiedades antiinfecciosas, antiinflamatorias e incluso antitumorales. Literalmente captura el hierro libre del intestino, privando a las bacterias patógenas del nutriente que necesitan para crecer.
También están presentes el lisozima, los leucocitos vivos, los oligosacáridos de la leche humana (HMOs), el factor de crecimiento epidérmico (EGF) y múltiples citoquinas con función reguladora del sistema inmune. Es una sinfonía de moléculas que trabajan juntas con una precisión que ningún laboratorio ha podido imitar completamente.
Factores de crecimiento y maduración intestinal
El calostro contiene factores de crecimiento como el EGF e IGF-1 que estimulan la maduración del epitelio intestinal del recién nacido. Esto es crucial porque en el momento del nacimiento, el intestino del bebé todavía es “permeable”: sus uniones celulares no están completamente selladas.
Esta permeabilidad fisiológica, llamada gut closure, permite que los anticuerpos del calostro pasen directamente al torrente sanguíneo del bebé en las primeras horas. Pero también hace que el intestino sea vulnerable a proteínas extrañas, como las de la leche de fórmula basada en leche de vaca. El calostro acelera el cierre de esa permeabilidad intestinal, protegiendo al bebé de sensibilizaciones tempranas.
Consejo práctico: Para aprovechar al máximo este efecto protector, lo ideal es que el bebé reciba calostro en la primera hora de vida, durante el contacto piel con piel. Si hubo separación por razones médicas, puedes extraerte calostro manualmente y dárselo en jeringa o cucharita.
Beneficios del calostro para el recién nacido
Ahora que entendemos qué contiene el calostro, quiero hablarte de los beneficios concretos que ese líquido dorado tiene para tu bebé recién nacido. Muchos de estos beneficios están respaldados por décadas de investigación científica y son la razón por la cual todas las organizaciones de salud del mundo recomiendan el inicio temprano de la lactancia.
Protección contra infecciones en los primeros días de vida
El calostro crea una barrera física y química en las mucosas del bebé. Las IgAs recubren el intestino como una pintura protectora, neutralizando los patógenos antes de que puedan causar daño. Estudios realizados en contextos de bajos recursos han demostrado que los bebés que reciben calostro en las primeras horas tienen tasas significativamente menores de sepsis neonatal, diarrea y neumonía.
En países como Colombia, donde todavía existen brechas en el acceso a agua potable y a cuidados neonatales especializados, el calostro puede ser literalmente la diferencia entre la vida y la muerte de un bebé.
Prevención de la hipoglicemia neonatal
Uno de los argumentos que más escucho para justificar la suplementación con fórmula en los primeros días es el miedo a la hipoglicemia. Y entiendo que ese miedo viene del amor. Pero la evidencia muestra que los bebés sanos, de término, que amamantan frecuentemente desde el nacimiento, regulan su glucosa de manera eficiente, incluso con los volúmenes pequeños de calostro.
El calostro tiene un contenido de carbohidratos adecuado para el metabolismo de un recién nacido, y además el contacto piel con piel con la madre contribuye a mantener la temperatura y el gasto energético del bebé en niveles óptimos. Ambos factores trabajan juntos para prevenir la hipoglicemia en los recién nacidos sanos.
Importante: Existen condiciones específicas en las que sí puede ser necesaria la suplementación o el monitoreo de glucosa: bebés con bajo peso al nacer, prematuros, hijos de madres diabéticas o bebés con signos clínicos de hipoglicemia. En esos casos, la decisión debe tomarla un equipo de salud, no una familia ni una tradición cultural. Si tienes dudas, consulta con tu pediatra o con una consultora IBCLC.
Efecto laxante y eliminación del meconio
El calostro tiene propiedades laxantes naturales que estimulan el intestino del recién nacido a evacuar el meconio, esa primera deposición oscura y pegajosa que acumula el bebé durante el embarazo. Esta evacuación temprana es importante porque el meconio contiene bilirrubina, y su eliminación rápida ayuda a reducir el riesgo de ictericia neonatal.
Una lactancia frecuente y efectiva en los primeros días es una de las mejores estrategias para prevenir o manejar la ictericia fisiológica del recién nacido. Cuando escuches que tu bebé necesita “tomar más sol”, recuerda que también necesita tomar más pecho.
Colonización del microbioma intestinal
El calostro no solo protege al bebé de los patógenos, también lo ayuda a construir su microbioma. Los oligosacáridos de la leche humana (HMOs), presentes en gran cantidad en el calostro, actúan como prebióticos que alimentan y seleccionan las bacterias beneficiosas, especialmente el Lactobacillus y el Bifidobacterium.
La colonización temprana con una microbiota saludable tiene implicaciones a largo plazo en la salud del individuo: menor riesgo de enfermedades alérgicas, mejor función inmune, incluso influencia en el desarrollo neurológico y emocional. El calostro siembra las bases de todo eso.
“Los oligosacáridos humanos de la leche materna son la tercera fracción más abundante en la leche humana, superando incluso a la mayoría de proteínas. Su función principal es nutrir la microbiota, no al bebé directamente.” — Lars Bode, Universidad de California San Diego
La primera leche y el vínculo madre-bebé
No quiero hablar del calostro solo desde lo bioquímico, porque la lactancia no es solo un acto nutritivo. Es un acto de amor y de conexión. Cuando un bebé se prende al pecho en esa primera hora de vida, sucede algo extraordinario en el cerebro de ambos: se liberan oxitocina, prolactina y endorfinas que refuerzan el vínculo, reducen el estrés y estimulan el sistema de recompensa materno.
Ese momento no se puede replicar con ningún biberón. Y no lo digo para culpabilizar a nadie, sino para que entiendas la magnitud de lo que ocurre cuando se facilita ese encuentro temprano entre mamá y bebé.
El calostro prenatal y la extracción antenatal
Algo que me apasiona compartir es que algunas mamás pueden comenzar a extraerse calostro durante el embarazo, a partir de la semana 36, para tener reservas en caso de que sea necesario suplementar al bebé por razones médicas. Esto se llama extracción antenatal de calostro y está especialmente recomendada en algunos contextos.
Puede ser una opción útil para mamás con diabetes gestacional, con bebés diagnosticados con labio o paladar hendido, con riesgo de prematuridad o en cualquier situación donde se prevea dificultad para amamantar al inicio. Siempre, siempre, bajo supervisión de un profesional de salud o una consultora IBCLC.
Consejo práctico: Si te interesa la extracción antenatal, la técnica más eficiente para el calostro es la extracción manual, no el sacaleches eléctrico. El calostro es espeso y los extractores no lo capturan bien. Aprende la técnica de extracción manual antes del parto para tenerla disponible cuando la necesites.
Mitos sobre el calostro que necesito desmentir
Después de años de trabajo clínico, he escuchado tantas creencias sobre el calostro que me parece importante dedicar un espacio a desmentir las más comunes. No juzgo a quienes las transmiten, muchas vienen de generaciones que no tenían acceso a la información que tenemos hoy. Pero la desinformación puede hacerle daño a una lactancia que comienza perfectamente bien.
“El calostro está malo porque tiene ese color amarillo”
Falso. El color amarillo o anaranjado del calostro es completamente normal y deseable. Proviene de los betacarotenos y de la alta concentración de proteínas. La leche materna madura es blanca o ligeramente azulada, y eso también es normal. El color varía según la dieta de la mamá, la etapa de la lactancia e incluso el momento de la toma. Ningún color es señal de que la leche “está mala”.
“Con esas gotitas tan pequeñas el bebé se va a quedar con hambre”
El estómago de un recién nacido en el día uno de vida tiene una capacidad aproximada de 5 a 7 mililitros, más o menos el tamaño de una canica pequeña. Esos 2 a 10 ml de calostro por toma son exactamente lo que ese estómago puede recibir. A medida que pasan los días, el estómago crece y la producción de leche aumenta para adaptarse a esa demanda. El sistema funciona perfectamente, siempre que haya lactancia frecuente y a libre demanda.
“Si no le das fórmula desde el principio el bebé perderá demasiado peso”
Es normal que los recién nacidos pierdan hasta el 7-10% de su peso al nacer en los primeros días. Esto es pérdida fisiológica, causada en gran parte por la eliminación del meconio y el líquido extracelular acumulado. Con una lactancia frecuente y efectiva, esta pérdida se recupera alrededor del día 10-14 de vida.
La suplementación con fórmula sin indicación médica puede interferir con la producción de leche materna, reducir la frecuencia de las tomas y dificultar el establecimiento de la lactancia. Si tienes preocupación por el peso de tu bebé, busca evaluación profesional antes de tomar decisiones.
Importante: Si tu bebé pierde más del 10% de su peso al nacer, tiene signos de deshidratación (menos de 6 pañales húmedos al día después del tercer día, fontanela hundida, llanto sin lágrimas) o no recupera su peso de nacimiento al día 14, es necesaria una evaluación médica urgente. La lactancia exclusiva es la meta, pero la hidratación y nutrición del bebé son la prioridad absoluta.
Cómo proteger esa primera leche y facilitar su transferencia
Saber que el calostro existe y que es extraordinario es el primer paso. El segundo es saber cómo protegerlo y facilitarlo. Aquí te comparto las recomendaciones que doy a todas las familias que acompaño desde LiliLacta.
Inicio temprano y contacto piel con piel
El contacto piel con piel inmediato después del parto, idealmente durante la primera hora de vida, estimula los instintos de búsqueda y succión del bebé y activa la producción de prolactina y oxitocina en la mamá. Este es el momento ideal para la primera toma, y cuando el bebé está bien y la mamá está estable, ninguna rutina hospitalaria debería interrumpirlo.
Si tuviste una cesárea, el contacto piel con piel también es posible en sala de recuperación, e incluso en quirófano en muchos hospitales con protocolos actualizados. Habla con tu equipo de salud antes del parto para que sepan que esto es una prioridad para ti.
Lactancia frecuente a libre demanda
En los primeros días, la recomendación es ofrecer el pecho al menos 8 a 12 veces en 24 horas. Esto equivale a una toma cada 2 a 3 horas. Esa frecuencia no solo garantiza que el bebé reciba suficiente calostro, sino que envía la señal hormonal necesaria para que la producción de leche aumente y la lactancia se establezca bien.
No esperes a que tu bebé llore de hambre para ofrecerle el pecho. Aprende a reconocer las señales tempranas de hambre: movimientos de búsqueda con la cabeza, llevarse las manos a la boca, pequeños sonidos de succión. El llanto es una señal tardía y un bebé muy hambriento puede estar más difícil de prender al pecho.
Consejo práctico: Lleva un registro simple de las tomas durante los primeros días: hora, duración y pañales mojados o sucios. Esto te ayudará a ti y a tu equipo de salud a evaluar si la lactancia está evolucionando bien, sin depender solo de la báscula.
Busca apoyo profesional desde el inicio
La lactancia es natural, pero no siempre es instintiva ni fácil. Buscar apoyo de una consultora IBCLC desde el embarazo o en los primeros días posparto puede marcar la diferencia entre una lactancia que fluye y una que se abandona precozmente por dificultades que tienen solución.
No esperes a estar en crisis para pedir ayuda. Una consulta preventiva en la semana 36 del embarazo o en los primeros tres días posparto puede darte las herramientas que necesitas para comenzar con confianza.
El calostro es el comienzo de todo
Cada vez que acompaño a una mamá en esa primera toma, siento algo que no cambia con los años: la certeza de que estoy presenciando algo que la medicina humana nunca podrá fabricar en un laboratorio. Ese líquido dorado, esas gotitas que parecen tan pequeñas, contienen siglos de evolución, millones de años de adaptación biológica, toda la sabiduría del cuerpo de una mujer preparándose para proteger a su cría.
El calostro para el recién nacido no es opcional ni prescindible. Es su primera vacuna, su primera comida, su primer abrazo bioquímico. Y tú, mamá, lo tienes. Lo has estado fabricando desde antes de que tu bebé naciera. Confía en eso.
Si en este momento tienes dudas, miedos o dificultades con tu lactancia, no estás sola. En LiliLacta estoy aquí para acompañarte con evidencia, con calidez y con todo el conocimiento clínico que me ha dado este hermoso trabajo. Juntas podemos construir una lactancia que te llene de orgullo.
¿Tienes dudas sobre tu lactancia? Escríbeme directamente y lo resolvemos juntas.
Liliana Cucaita Vásquez · IBCLC
Enfermera perinatóloga y Consultora Internacional Certificada. lililacta.com

